
Atreverse a sentir al incitar los sentidos.
Atreverse a la brisa fresca y húmeda…que, desnuda y escandalosa, sale de algún otro para penetrar en nosotros.
Atreverse a no perder de vista la misma página, el mismo párrafo, hasta encontrarte con la palabra.
Atreverse a no perder de vista la misma página, el mismo párrafo, hasta encontrarte con la palabra.
Atreverse a desmembrar la palabra, hasta fundirla en nuevas escrituras que borronean cualquier mirada perdida.
Atreverse a encerrarla en el mezclador del demiurgo hasta convertirla...
en acto desvergonzado…
en brote escandaloso...
en plagio disfrazado de nosotros para devolvérsela a los otros.
en acto desvergonzado…
en brote escandaloso...
en plagio disfrazado de nosotros para devolvérsela a los otros.
Atreverse al inesperado acto de ser lector y escritor del amor imposible, del asesino furtivo, oculto en el libro de los sosiegos.
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