Yo, Sofía Serrano,
mujer sin rostro, sin prisa, sin aliento;
volví a soñar en la perezosa tarde
con tu voz corriendo a orilla del lago.
Tu rostro iluminaba el sol del atardecer perdiéndose
entre las altas cumbres.
Tu canto sosegaba los pensamientos arrojados al aire,
mientras el futuro envuelto de nostalgia,
desaparecía como turbias tormentas.
Sentado entre las aguas revueltas,
de espalda a mi sueño,
sin rostro, sin prisa, sin aliento,
desclavabas notas desde tu guitarra,
entonando los misterios de nuestro desencuentro.
Solos, en los espacios vacíos de la tarde,
persiguiendo indicios,
mujer sin rostro, sin prisa, sin aliento;
volví a soñar en la perezosa tarde
con tu voz corriendo a orilla del lago.
Tu rostro iluminaba el sol del atardecer perdiéndose
entre las altas cumbres.
Tu canto sosegaba los pensamientos arrojados al aire,
mientras el futuro envuelto de nostalgia,
desaparecía como turbias tormentas.
Sentado entre las aguas revueltas,
de espalda a mi sueño,
sin rostro, sin prisa, sin aliento,
desclavabas notas desde tu guitarra,
entonando los misterios de nuestro desencuentro.
Solos, en los espacios vacíos de la tarde,
persiguiendo indicios,
logramos percibirnos,
yo, en tu canto,
tú, en mi sueño.-
yo, en tu canto,
tú, en mi sueño.-

0 comentarios:
Publicar un comentario