"Soy la mujer que piensa :algún día mis ojos encenderán luciérnagas"

Al poco tiempo que te fuiste
tú gato apareció una tarde
entre los árboles
con tú pluma en la boca.

Es un gato callejero, no le gustan que lo encierren,
chilla siempre y cuando es por hambre
no para hasta conseguir comida.
Es un gato vigilante, un tanto pendenciero,
se trepa a los árboles para atacar por sorpresa
al que se atreva penetrar su territorio.

Amo y ama su libertad,
su atrevimiento,
su osadía,
su independencia para moverse por este mundo que ha decidido apadrinar.

Se sienta bajo el damasco y complacido absorbe la brisa del atardecer.
Mira el infinito esperando no sé que cosa
o lame su cicatrices bajo la higuera.

En el invierno, cuando duermo la siesta
siento su maullido que no cesa
hasta lograr entrar al cuarto
y dormir junto a mí.
Cuando despierto en general, ya se marchó.

Es negro, de ojos verdes
y comienza a heredar tus canas.
No tiene nombre, pero cuando mi memoria te llama
viene hasta mi y se refugia entre mis piernas.

A mí nunca me gustaron los gatos,
pero este no es solo un gato
es tú recuerdo, tu deseo caminando y aullando por mi jardín.

Si fuera hombre
sería alto como vos.

0 comentarios: